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Las COSAS sustituyen.

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Las COSAS sustituyen.

Cuento mis amigos con los dedos de una mano mutilada.

No está.

Ya no lo busco, porque no está.

No está ni al otro lado del teléfono.

Ni al otro lado de la puerta.

Ni al otro lado de la mesa.

Ni al otro lado de la alegría.

Ni al otro lado de la tristeza.

Se lo llevaron las cosas vanales de este mundo.

Se montó en su descapotable rojo, del brazo de aquella rubia infiel, rodeado de "amigos" de sonrisa profidén.

Y aquí se quedó su AMIGA. Sentada en el muelle, como la loca de San Blas.

Diciendo adios con la mano y con una ronrisa que oculta la resignación.

Aquí me quedo, con mis pequeñas cosas. Con mis rayos de sol, con mis flores de invierno.

Mis cosas caben en el cuenco de la mano.

Aquí me quedo, con un amigo menos. Ya casi ni me quedan.

Que tus COSAS sustituyan a tus AMIGOS. Y nunca saborees el sabor de la SOLEDAD.

Seguiré en el muelle, aunque sé que no volverás.

 

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Comentarios Las COSAS sustituyen.

TU NO PODRAS IMAGINAR EL ENORME TESORO QUE TIENES DENTRO DE TI.



SI FUERAS CONSCIENTE.......BESOS.
anonimo 23/08/2007 a las 20:20
Cumbre que triste y qué bonita la forma de expresarlo.
Sea como sea quiero que sepas que me he alegrado mucho hoy, ver que habías escrito. Sé que aquí una amistad es muy relativa, pero si es cierto que el cariño lo sientes igual cuando lees lo que una persona ha expresado.
Espero que estés bien, te deseo lo mejor y aquí estoy si me necesitas.
Un abrazo querida cumbre. 
anna anna 23/08/2007 a las 23:08
Hola, Ana...
Muchas gracias por tu ofrecimiento... La amistad nunca es relativa cuando la llamamos amistad.
Y no hace falta una ceremonia con trompetas  y purpurina para declararse amig@ de alguien. 
Otra cosa es que las circunstancias permitan mayor o menor acercamiento. Pero es harina de otro costal.
Si te declaras amiga, te tomo la palabra :o) 
No puedo por menos que hacerte el mismo ofrecimiento. Si me necesitas sabes dónde encontrarme, y si me necesitas más cerca, sólo tienes que decirlo.
El resto de las cosas fluyen suavemente. Como siempre quise que fluyeran.
Construyo y reconstruyo. Me alejo de lo que fui y me acerco a lo que soy.  Exploro un mundo nuevo y me siento libre.
Me siento bien, en paz. No anhelo mucho más de lo que tengo.
No llevo una vida enorme. Llevo una vida de cosas pequeñas. De momentos pequeños, pero de MUCHOS momentos pequeños.
No espero a que la felicidad me llegue un día en forma de gran regalo, con lazo rojo. La voy buscando debajo de los cojines, entre los pucheros, tras los cristales de la ventana, entre mis alumnos, entre mis proyectos...
¿Una exploradora de la felicidad? Tal vez ahora sea ese mi cometido.
Un abrazo sosegado, tranquilo y tibio.
Yo también te tomo la palabra.
Un beso. 
anna anna 24/08/2007 a las 18:40
Hola.

Hoy descubro tu blog a través de los pasos de Anna.



Leo este post y me siento reflejada (¿por qué últimamente me pasa tanto?).

Él también se fue y su "profunda e inalterable" amistad se marchó con él; yo sigo como una tonta echando de menos al que he sentido como mi mejor amigo pero está visto que esta relación no es bidireccional.



Un beso; seguiré por aquí (si tú me lo permites)
Athenea 04/10/2007 a las 19:15
Hola Athenea.
UIs, pues tengo el blog muy abandonado... Ahora no tengo conex en casa (aún) y apenas tengo un ratito para escribir aquí, en el trabajo.
Procuraré escribir más. Permanentemente ideo textos que podría escribir aquí, pero no siempre tengo tiempo para sacarlos a la luz.
Un abrazo, y quédate. ;o) 
cumbre cumbre 04/10/2007 a las 19:33

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